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Orozco en el Jumex para mí es una oportunidad para hablar de un problema que percibo en la mayoría de las exposiciones de arte contemporáneo y sobretodo de arte conceptual.
Antes hablaré un poco de la obra en general. Para mí el espíritu central de la producción de Orozco es la anti-seriedad. Me parece que todo nace un poco del juego y la broma. Lo que más une a sus obras es el ingenio un tanto pícaro, el juego de palabras, el poner algo donde no va, o evidenciar una paradoja del día a día. yo sé que Orozco también expone la circularidad, la modulación, lo chico hecho grande, lo grande hecho chico, la fractalidad y el viaje. pero nada me resuena más como esa anti-seriedad presente incluso hasta en el nombre de la exposición. Es algo que se alinea conmigo, La acides burlona pero inofensiva, la observación tramposa y la comedia medio poética resuenan en mi ser y por lo tanto disfruto mucho de la obra.
Disfruto de la obra y disfruté de la exposición, pero mientras paseaba por el museo no podía evitar pensar en cuánto pasaba desapercibido de una mente que no estaba educada en el arte y específicamente en la obra de Orozco y de cómo los textos y la didáctica museal fallaban en explicar realmente de qué se trata todo eso.
Y la verdad a nosotros los que sabemos un poco más o que tenemos más capital cultural, nos gusta que sea pobre la información del museo, porque hablamos y nuestros amigos y acompañantes nos escuchan. esta vez noté como mis explicaciones que eran más bien dispersas enamoraban un poco a la muchacha que iba conmigo y pues como no me va a gustar eso. Decir cosas como lo que dije al principio de este escrito y que alguien me escuche es lo único que realmente quieren los intelectuales de las estéticas.
Pero también se me hace triste. Se me hace triste porque el Jumex es un museo que presenta arte que supuestamente es mucho más que la estética, es arte que carga con ideas filosóficas que muchas veces se tienen que decir para que se aprecie realmente la obra. Al menos explicar que es lo que estamos viendo.
Una piedra de plastilina no dice nada si no dices nada sobre ella, no sé si a el mundo del arte le gusta pensar que si, pero es evidente en las miradas confundidas de los espectadores comunes que: si no explicas, no se entiende.
Lo que todo esto provoca creo que se divide en dos: estéticas sin fondo y ideas sin entendimiento: historias de Instagram que buscan mostrar la estética de la cultura pero que realmente están vacías o gente que se enoja porque no entiende y proclama que nada de esto es arte.
Y me da tristeza porque siento que el arte le debe más a la gente. Los museos son casi por definición un lugar democrático pero no hay buena democracia sin buena educación. Me entristece también porque no parece que pueda ser tan difícil explicar las cosas con las que uno se encuentra en estos museos y me parece mas que es “gatekeeping” que un intento de mantener pura la intención estética del artista.
Me da tristeza sobretodo porque a mí me emociona el trabajo de este artista y me gustaría que más gente lo conociera y lo apreciara más desde una mirada menos pedante. Además también es lo que parece querer Orozco con sus obras tan cercanas y accesibles, pero de eso ya no se tanto.
Me gustaría una Expo de arte conceptual donde realmente se exponga el concepto y se entienda y no sé si es mucho pedirle a los museos mexicanos.

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