Durante la historia de la humanidad, el yang ha sido la fuerza que suele dominar. Por su carácter de agresividad que fácilmente se convierte en dominio o violencia, ha sido el yang la energía con la que las sociedades se organizan casi siempre, es por eso que hemos creado el sistema patriarcal en el que ser masculino te favorece.
Pero en los últimos años, con la teoría critica y las luchas de los desfavorecidos por los sistemas, la fuerza del yin está regresando y combatiendo al yang. Las energías femeninas son cada vez mejor vistas y mas favorecidas en las sociedad.
Esto es obviamente bueno, pues el balance es siempre necesario ademas de que el yang sin el yin se convierte en conquista, en violencia y sed de poder. En el yang solo, las emociones agresivas como el enojo o la pasión.
Claro que la energía Yang es la que sigue predominando en la sociedad, en la política, en la economía y en las interacciones sociales y intrafamiliares. no te voy a decir que no y no voy a decir que no se debe de combatir para encontrar el balance, pero quiero hablar de mi experiencia con mi masculinidad y feminidad y como he llegado a conocerme mejor analizando mis conductas mediante estos lentes y quiero que tú también reflexiones sobre estas conductas en tu vida bajo este marco.
Dicho todo eso y volviendo clarificar por miedo a ser malinterpretado que no estoy en contra de la lucha por la energía del yin en la sociedad y quiero que se llegue al balance. Pero también creo que en este combate por el balance, el péndulo a veces se columpia de mas para el otro lado. Tal vez esto sea algo necesario, pero creo que existe el argumento de que puede hacerle daño a una persona ver el mundo solo desde el punto de vista yin, con miedo y odio a todo lo que pueda ser el yang.
Creo que yo viví así mucho tiempo, le he tenido miedo a mi masculinidad pues se que es algo que puede lastimar. He pensado que ser agresivo es siempre algo negativo y que dominar nunca es bueno. Pero últimamente, buscando el balance del tao, me he dado cuenta de que necesito abrazar mi yang y de todas las cosas buenas de que mi masculinidad me ha traído.
Antes de entender todo lo que mi masculinidad me ha aportado, me era difícil identificarme con ella, era algo que no quería aceptar de mi mismo pues sabia que era peligroso, sabia por mi educación que era esta energía la que habría causado la mayoría de los problemas del mundo, la guerra y la violencia.
En la terapia dialéctica conductual se usa una estrategia para lidiar con las emociones que se llama aceptación radical. En ella, mediante varias herramientas de autoconocimiento como el mindfullness, se busca que el paciente acepte emociones, circunstancias, momentos y ambientes que no están en su control, incluso si estos son dolorosos o incomodos.
La dialéctica es un foco muy parecido al tao en el que dos extremos se aceptan como una sola cosa. La respuesta es la síntesis de la tesis y antítesis, como el tao lo es del ying y el yang.
Estas herramientas de aceptación y una búsqueda intelectual de años en el ámbito del genero me llevó a pensar en mi energía masculina y como se efectúa en mi. Sobre todo en esos momentos cuando me puedo volver violento sin querer y el yang explota. Pensé en porque las cosas explotan y casi siempre es por presión acumulada. Cuando guardas mucho de algo en un contenedor que no lo aguanta es muy probable que cuando lo abras, lo que salga lo haga violentamente. Me di cuenta que tenia algo que no estaba aceptando y que podía dejar salir de sotras maneras que no fueran violentas o le hicieran daño a lo que me rodean.
Busque entonces el significado de la agresividad, que es y que lo define. Sabemos que lo que es, es porque no es lo demás. Es decir, lo que define a algo es su opuesto de la misma manera que el yin y el yang solo existen en complemento. Para definir la agresividad necesitaría encontrar su opuesto. Llegue a la idea de la pasividad, el contrario al que agrede es el que recibe, el que abre las puertas. Definí agresividad como antónimo de pasividad y como sinónimo de actividad. Este pensamiento rompió una presa de ideas que me ayudarían a aceptar radicalmente.
Obviamente la primera relación que hice fue una sexual. El activo y el pasivo en el sexo. El que da y el que recibe y esto también enlaza y explica la relación del yin con lo femenino y y el yang con lo masculino. claro que en el sexo el que da y el que recibe puede fluctuar y no es fijo y no tiene que ver con el genero, lo repito, todos somos yin y todos somos yang.
Pero después hilos mas interesantes se empieza a crear en mi mente. La agresividad y pasividad son fuerzas que rigen todas nuestras interacciones y nuestras actividades (nótese la semántica de la palabra). Eres agresivo cuando platicas una idea y eres pasivo cuando escuchas. Eres agresivo cuando haces arte y eres pasivo cuando lo disfrutas. Eres pasivo cuando recibes ordenes y agresivo cuando las das. Por eso tal ves se siente tan roto cuando alguien es agresivo en contra de tu voluntad, o sea cuando no estas dispuesto a recibir y alguien te da, el ejemplo mas extremo y horroroso es la violacion.
En una discusión donde nadie esta dispuesto a recibir, las agresiones suben y se corrompen hasta poderse hacer mas violentos.
Pero la agresividad entonces no es algo malo, tampoco es algo bueno. Es una actitud humana que es parte de la vida y del mundo, tiene la capacidad de creación, de producción, con la agresividad puedes convencer a la gente de hacer cosas convenientes y útiles y socializar y ampliar los grupos. Es la principal actitud para hacer muchos tipos de arte, desde la producción visual hasta las artes escénicas, la literatura y muchas otras.
La agresividad es un poder, es el poder de la creación, de la semilla de la idea que penetra y empieza el cambio. Pero como todo poder, se tiene que usar con responsabilidad y con cuidado, por que todo se corrompe y la agresividad en exceso es la guerra, la violencia y la destrucción.
Me di cuenta que mi energía masculina casi siempre había salido por mi proceso creativo, pero que no la había reconocido como tal. Me di cuenta de cuanta pasión me envuelve cuando defiendo a mis ideas o explico las cosas que me gustan y como a veces mi lenguaje se hace violento en estos instantes. Me di la tarea de conectar mejor con estos momentos con un mejor entendimiento, aceptarlos para poder conectar con ellos mejor y tal ves controlarlos. Encontrar formas de usar la agresión de forma noble y sin lastimar a alguien.
También pensé en la lucha de lo femenino por tener mas valor en la sociedad y de las maneras que los que apoyamos a la causa reaccionamos a la agresión. Me parece que a veces descartamos cualquier tipo de agresión en la vida, pues sabemos lo peligrosa que puede ser. Pero sin ver que el otro lado es del mismo modo peligroso. Callar la agresión y la pasión todo el tiempo puede llevar a que las emociones y las ideas se humedezcan en un ático mental.
Creo que es importante expresar las ideas con pasión, expresar que buscas la pasión, que alguien te atrae sexualmente y que te gustan los cuerpos. A veces siento que en un intento de liberación se ha regresado a la represión, con una generación con nuevas sensibilidades e ideas que se ha vuelto tal vez un tanto mojigata. La represión es algo muy peligroso, pues hace que las pasiones y las agresiones se corrompan de la misma manera que el exceso de estas, la violencia y destrucción regresan.
El tao nos pide que balanceamos la agresión y el cuidado, la pasión y la mesura, la pasividad y la actividad. Esto no solo para vivir mejor nosotros si no para mejorar nuestra sociedad. Hay que luchar hoy por darle un lugar mas importante a lo femenino, al cuidado, protección defensa y empatía pero sin descuidar y olvidar las cosas útiles de lo masculino, la creatividad, la pasión y la determinación.
busquemos el tao, busquemos el balance.

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